Archivo mensual: marzo 2014

Un animal político

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A economía política galaica xera unha serie de materialidades e escenografías que foron perfeccionadas dende a década de 1990. Este fenómeno tivo como campo de experimentación a romaría peperiana da Nosa Señora do Faro na época gloriosa do fraguismo, cando don Manuel mudou o lema de La calle es mía polo de A leira é miña. Aquela foi a xénese da arquitectura do comensalismo político galaico, representado no pavillón deportivo e na carpa. Esta arquitectura acubilla moitos atributos, stands, negocios e prebendas, pero tamén comporta unha serie de xestos vencellados ao Poder, tal como o entenden os galegos e as galegas. Entre estes xestos destaca a presenza como convidado dun político en activo. Dá igual que estea xubilado, a piques de morrer ou separado do stablishment do partido. Na Galiza un político segue sendo político até que lle chantan a lousa por riba. Os organizadores da festa de exaltación do que toque (raxo, cachucha, filloa á pedra, filloa a secas, arte rupestre, nabiza, ourizo cacho… o que se tercie), sempre homes, empregan a figura do político coma un stand móbil que serve para lembrar quen manda, e para que sexa visto pola parroquia, máis interesada en rillar cá en escoitar pregóns inintelixibles con acústicas imposibles. Recordo unha destas festas que contou coa presenza de peso do ex-ministro socialista Caamaño. Como me dixo un bo amigo organizador do evento: Velaí, témolo aí. Caamaño estaba nun curruncho, nunha mesa VIP con outros convidados. A súa función era a de rillar, a de ser visto por propios e estraños. Era un expositor en si mesmo, un signo icónico-visual que confire prestixio á festa e lexitima toda unha maneira de estar no mundo. Onte aconteceu algo semellante na festa da filloa á pedra de A Baña. Unha ringleira de filloeiras con cadansúa bombona de butano producían centos e centos de filloas cadradas. O político invitado desta volta era Romay Beccaría, un dos homes máis poderosos da dereita ultramontana española. Non sabemos se en 1963, cando foi nomeado por Franco Secretario General de Sanidad, xa ía tocado con esa pucha de Oliver Twist tan característica. Romay Beccaría foi recibido polos homes bos da Baña, fazulas rubias e bandullo a cadros.
As mulleres fan filloas, os homes fan política.
Romay foi paseado (enténdase ben) polo pavillón e o seu periplo (peri)patético rematou cunha escena que recorda ao último Hitler condecorando a mozos imberbes das Xuventudes Hitlerianas diante do búnker. Romay, antes de acodir ao catering VIP, despediuse pasando revista ás filloeiras.
Galicia cada día máis linda, Galicia cada día mellor.
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Galician Monument Men and Women

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El pinchazo de la burbuja inmobiliaria y el modelo del ladrillazo se llevó por delante todo el mercado arqueológico creado en torno a la evaluación y corrección de impacto arqueológico (Parga 2009, 2010, 2011). Las consecuencias no se hicieron esperar: la inmensa mayoría de empresas de arqueología desaparecieron, los arqueólogos y arqueólogas de Galicia han abandonado la profesión, se han reconvertido o han emigrado (Gorgoso 2013). La crisis ha desmantelado una Arqueología profesional gallega que podemos definir históricamente como desestructurada. Toda una metáfora de la propia realidad de la Galicia invertebrada. Curiosamente será ahora, en este proceso de eliminación, cuando surjan iniciativas como la Asemblea Xeral de arqueólogos/as y la firma en 2009 del Convenio Colectivo de ámbito autonómico de Galiza para a actividade arqueolóxica con la patronal Asociación Empresarial Galega de Arqueoloxía.
Este proceso de defensa a ultranza de la profesionalización arqueológica ha derivado en actitudes ya no escépticas hacia la Arqueología Pública sino directamente contrarias a la inclusión de voluntariado en los proyectos arqueológicos, al papel activo de las comunidades locales o a iniciativas ciudadanas que emergen al margen del gremio arqueológico. Este estado de opinión se ve reflejado en el principal portal de debate de la Arqueología gallega a día de hoy, el grupo abierto de Facebook bajo el indicativo título de Asco y Vergüenza Arqueológicas, toda una versión futurista del Nós, os inadaptados de Vicente Risco (1933). Porque este ambiente contrario a la Arqueología integradora es producto, a nuestro modo de ver, de la inadaptación al nuevo ciclo marcado por el modelo capitalista que depreda el país. Una vez más, se confunde al enemigo. En su día el diablo fue la Arqueología de Gestión, hasta que aquélla pasó a convertirse en la fuente de subsistencia de la Arqueología gallega. Ahora el peligro es la que algunos llaman redundantemente Arqueología social, un nuevo ámbito que en poco tiempo será asumido devotamente por aquéllos que ahora la critican.
En este contexto de crisis están surgiendo nuevos procesos y demandas sociales que, a su vez, generan oportunidades para la profesión arqueológica. Lo que no vamos a esperar es que aquéllos que no concebían la Arqueología Pública en el modelo de negocio del boom, lo contemplen ahora. Antes de cambiar el chip (antes los clientes eran promotores y administraciones, ahora son comunidades y asociaciones) un sector de la extinta Arqueología profesional gallega dispara contra el pianista, secuestra al mensajero y apuesta por actitudes corporativistas, en nuestra opinión, negativas para la proyección social de la Arqueología. Como señala B. Comendador (2011: 63): El discurso fluye, se comparte, se intercambia, se reelabora, se reescribe…, provocando un radical cambio en los juegos de poder basados en la propiedad de la información. De hecho, estos aspectos han comenzado a modificar el equilibrio sostenido que legitimaba la indiscutida primacía social del discurso histórico oficial sobre todos los demás y al cuestionamiento abierto de la actividad arqueológica por su alejamiento de la realidad social, por su escaso impacto y por la insatisfacción de las más variadas demandas sociales.
Antivoluntarios
No existe una Arqueología gallega y sí varias Arqueologías gallegas. Así pues, también se comprueba la existencia de otra actitud hacia esta nueva realidad por parte de jóvenes y no tan jóvenes formados en las Universidades gallegas y que han puesto a andar empresas de Arqueología, Antropología y/o Restauración. Estos y estas profesionales, pragmáticos, pero también comprometidos, son los artífices de esa Arqueología Pública gallega que comienza a tener algo de relevancia en el conjunto del Estado. Una Arqueología que ha pasado de una puesta en valor del patrimonio basada en el diseño e instalación de sinalécticas y el vallado de yacimientos, a una Arqueología inclusiva que busca una real socialización del patrimonio público.
El elitismo de la Arqueología galleguista coadyudó de manera importante a consolidar la linde entre investigación académica y sociedad. En este sentido, el desarrollo de la autonomía no supuso un cambio en las condiciones de producción de una Arqueología Pública en Galicia. El saber era campo vedado de unos arqueólogos universitarios que fueron incapaces de vertebrar, articular y legitimar su campo científico, su profesión. Esta carencia acrecentó un cierto complejo de inferioridad con respecto a otras corporaciones. Este carácter engreído, elitista y hermético, así como este complejo, explican en parte que en 2014 sigan primando, en algunos casos, actitudes de falta de respeto y menosprecio hacia la acción de la ciudadanía preocupada por su patrimonio. En puridad, los miembros de la arqueología académica y profesional se siguen considerando los tutores, cuando no los propietarios, de los yacimientos arqueológicos y del saber generado.
Esta patrimonialización metaarqueológica se ha visto acrecentada con la integración de la profesión en el ámbito de una Arqueología de Gestión marcada por el hermetismo y la falta de transparencia de la que hacen gala las administraciones. En la época del boom la inmensa mayoría del gremio arqueológico asumimos sin ambajes su papel técnico dentro del sistema, evitando cualquier tipo de compromiso ético o discurso de carácter crítico. En un país invertebrado con pocos recursos, la Arqueología se supeditó sin mayor problema a los intereses del sistema caciquil imperante. Basta con echar un ojo a los procesos selectivos que tienen lugar en Galicia para adjudicar plazas de arqueólogos. La concesión en 2006 del puesto de arqueólogo en el Centro Arqueolóxico de Neixón (Boiro, A Coruña), los contratos como guía de la cueva del Rei Cintolo y arqueólogo municipal en Mondoñedo (Lugo) o la externalización de los parques arqueológicos de Campolameiro (Pontevedra) y Lás (Ourense) son ejemplos magníficos de cómo funciona la economía política galaica.
La crisis no ha hecho más que acrecentar este enfoque, sobredimensionado con las ansias de una profesionalización de la disciplina que ha llevado a profundizar en el foso entre arqueología y sociedad. Es por ello que muchos arqueólogos se llenan de orgullo cerrando los yacimientos al público, estableciendo cautelas e invirtiendo tiempo y recursos en aspectos formales. No por llevar un chaleco amarillo, un casco y tener un certificado de cursos de seguridad e higiene (impartido por el colega-empresario) se solucionan los problemas endémicos de la profesión y se genera conocimiento por ciencia infusa.
Los vallados de las áreas arqueológicas de A Rocha Forte, del castro de Vigo y del castro de Elviña son las imágenes perfectas de esta involución social marcada por la alianza entre políticos, constructoras adueñadas del mercado patrimonial y profesionales segmentados del común de los mortales.
Esta Arqueología encarcelada (Martín 2014) ha abandonado el espacio y el debate público, por lo que el vacío dejado por la ciencia es ocupado por activistas culturales, plataformas ciudadanas y asociaciones. La desinformación y falta de transparencia es combatida por prácticas alternativas. Si el archivo de la DXPC no es de acceso público, patrimoniogalego.net inicia un catálogo social del patrimonio gallego abierto a todos. Si la ciudadanía se moviliza criticando malas prácticas, no habrá arqueólogos comprometidos, pero sí especialistas de otras disciplinas y activistas virtuales y reales que consiguen canalizar demandas para recuperar áreas arqueológicas (Gago et al. en prensa). Si la Academia y la Xunta de Galicia hacen caso omiso a las demandas patrimoniales, las comunidades locales cuentan con individuos que movilizan el sentir popular y son quien para generar las condiciones óptimas para llevar a cabo proyectos participativos de puesta en valor.
Nuestro pequeño país rural y minifundista ha vivido desde siempre movimientos de resistencia articulados a partir de un ideario comunitario muy propio del campesinado. Participando de esta dinámica emergen auténticos Monuments men and women por todo el país que promueven la revitalización de bienes patrimoniales que siguen siendo importantes para la gente, como referente identitario, como recurso económico o como espacios lúdicos para sus nietos. Estos ciudadandos y estas comunidades actúan cada vez más con autonomía e independencia, moviéndose, como siempre han hecho, en los márgenes del orden establecido, de un sistema que muchas veces los ha tratado como buenos salvajes colonizados.
El semiólogo Umberto Eco llegó a decir que conocía de primera mano la Edad Media pero que la realidad del presente sólo la conocía por la televisión. Los arqueólogos y las arqueólogas de Galicia deberemos decidir si queremos engrosar las filas de estos Monuments Men and women o resignarnos a enterarnos de lo que se hace con el patrimonio gallego por la televisión y las redes sociales.
Los arqueólogos y arqueólogas de Galicia deberemos decidir si queremos ser como esos respetados ingenieros sin complejos que están diseñando vallas más altas y efectivas en la colonia de Melilla, o si queremos contribuir a desactivar, musealizar y poner en valor los lindes que nos separan de nuestros conciudadanos.

Viñetas: publicadas por la empresa Citania S.L. en Facebook, 14 de marzo de 2014.

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Avance marino

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O verdadeiro impulso do anarcosindicalismo en Gipuzkoa veu dado polo acontecido o 28 de maio de 1931, como consecuencia da enésima folga mantida polos mariñeiros de Pasaia. Os pescantíns e mailas súas familias dirixiron os seus pasos cara a Donosti e foi cando trabaron coas forzas de seguridade que deixaron un balance de seis mortos e varias ducias de feridos. Este foi o detonante para que a colonia galega de Trintxerpe se adherise á CNT, como así acontecía tamén na costa galega. O Sindicato Avance Marino de Pasaia foi un dos motores da reivindicación destes galaico-vascóns que comezaron a editar en 1933 un xornal La voz del marino, cunha tirada de 1000 a 1500 exemplares. Este xornal era lido nos máis importantes portos do Cantábrico.
Morremos de fame e os galegos teñen que ser como os vascos, reclamaba un dos mariñeiros que loitou coa súa familia diante do parlamento de Galicia (testemuño recolleito polo Galicia Confidencial). Eses mariñeiros galegos xa foron como os vascos, até o punto que os homes e mulleres de Avance Marino convertéronse en milicianos antifeixistas, deixando o seu sangue en montes vascóns como Pedras de Aia ou San Marcial.

O poeta Pako Aristi deixou escrito un fermoso poema titulado Reconversión industrial.

Untziolak itxi egin zituzten
eta bizitza osoa
itsasuntzien eraikuntzan
enplegatutako arotz zaharrak
enkarguzko lan ezberdinetan
hasi behar izan zuen.
Alabaina,
Batelen formakoak
ateratzen zitzaizkion gurdiak,
txalupen okerdurakoak hilkutxak,
izkina borobilekoak ziren
haren altzariak,
kurbarekiko maitasuna aitortuko
luketen olerkiak bailiren.
Itsasoak gidatzen zuen
bere eskuen indarra,
azaleko zimurrek osatzen zituzten
uhinen bidez
.

Velaquí a tradución:

Pecharon os estaleiros,
e o vello carpinteiro,
despois de toda unha vida
dedicada á construción de barcos,
tivo que aceptar
as encargas máis diversas,
Sen embargo,
os seus carros tiñan
a curvatura dos bateis
os seus cadaleitos eran como dornas
cantos arredondeados
acariñaban os seus mobles,
como se fosen poemas a declarar
o seu amor polas curvas.
Era o mar o que guiaba
a forza das súas mans
a través das ondas
que formababan
as engurras da súa pel
.

En Compostela era o mar que guiaba a forza das mans dos mariñeiros, contra uns profesionais da violencia que defendía Galicia, os seus deputados e o seu Parlamento.
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Mariñeiros leais á República no acorazado Jaime I.

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Vade Rouco, clavelito de mi corazón

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La vida es mucho mejor sin personajes como Rouco Varela, elementos peligrosos para la convivencia social y el desarrollo de los seres humanos. El farmacéutico Feijoo, entre siglos, tenía una botica en Pontevedra al lado del santuario de la Virgen de la Peregrina. Musicólogo y erudito local, en su farmacia se improvisaba una tertulia de la que dio buena cuenta Torrente Ballester en alguna de sus obras. Un amigo, militar en el puesto fronterizo de Guillarei, le regaló a Feijoo un papagayo, supuestamente descendiente de aquéllos que recogieron los paisanos de la ría de Vigo en 1702 tras la batalla de Rande. Ese loro recibió el nombre del anarquista francés Ravachol. Ravachol hablaba en gallego y era profundamente anticlerical, como el loro de doña Leonor que relata Manuel Rivas en un cuento de Ela, maldita alma. Cuando sonaban las campanas de la Peregrina salían de las cuerdas vocales de Ravachol dos palabras: bárbaros, corvos! Sin duda, si Ravachol viviese insultaría de este modo a Rouco Varela nada más aparecer en la televisión.
Miguel de Barandiaran fue un sacerdote integrista del seminario de Vitoria al que le dio por excavar cuevas prehistóricas en Euskadi. Pronto se dio cuenta de que el mayor cavernícola, retrógado y antihumanista que existía por aquellos lares era el obispo de Vitoria. Este cuervo bárbaro pudo haber inspirado sin duda la novela Ilustrísima de Carlos Casares. El obispo prohibió todo acercamiento al progreso y la modernidad. La publicación de ua revista científica orientada a los estudiantes o la fabricación por parte de Barandiarán de una radio de galena fueron consideradas por la mitra como pecados graves, así como acudir a votar al referéndum sobre el Estatuto vasco en 1933. El eterno conflicto entre Fe y Razón. Acciones oscurantistas propias de un cura trabucaire. Eso es lo que siempre ha sido Rouco Varela. Ni en su despedida fue capaz de desprenderse de su milenarismo chusco, de su amenazante forma de estar en el mundo, de su vesania ideológica: según este bárbaro el 11 M obedece a oscuros intereses de poder, España se rompe, la familia expira, vivimos en una realidad post-cristiana. El cardenal Quiroga Palacios o moseñor Tarancón eran Durruti y la Pasionaria al lado de este señor.

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Gracias a su Dios (si es que existe) por lo menos nunca sabremos de lo que sería capaz Rouco si llegamos a vivir una situación como la de julio de 1936. Yo me lo imagino perfectamente como el capellán de un batallón de las Brigadas Navarras, como el caritativo Policarpo Cía que en la ofensiva sobre Irún participó del fusilamiento de 18 milicianos, entre ellos tres mujeres. Este hombre dejó escrito:
Los defensores eran 18. Carabineros, trabajadores del ferrocarril y unos jóvenes de Irún, ayudados por dos mujeres que no tendrían 20 años. Todos ellos recibieron la pena de muerte porque confesaron que con sus tiros obstaculizaban el avance de nuestras tropas. Algunos pedían perdón mientras los requetés saboreaban las mieles de la victoria. Yo les di a los 18 la noticia de la pena de muerte.
Mi función más importante era salvar el alma de aquellos desdichados. Hice todo lo que pude. Recé a Dios pero, como estaban muy mal preparados, solo 4 cedieron a mis peticiones, ruegos y amenazas. Todos los restantes renegaron de Cristo y lo más escandaloso fue lo de esas dos furcias: burlándose de Dios, levantaron el puño y gritando “¡Viva Rusia!” recibieron la mortal descarga”.

Rouco no tiene las manos manchadas de sangre, pero sí su ropa con la sangre messtrual de las Femen, esas furcias proabortistas. Gracias, chicas.
Me gusta ser una zorra.

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Lansbriga e a Buddhistiches Haus

Abriuse ao público, por fin, o Parque Arqueolóxico da Cultura Castrexa no sitio arqueolóxico de San Cibrán de Lás (Punxín/San Amaro, Ourense).

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Sempre me gustou este retrato como símbolo icónico-visual de todo un proxeto ideolóxico marcado pola fidalguía decadente, o elitismo e mailo tradicionalismo. Eis dous señoritos sobre as vellas pedras d’A Cidade de San Cibrán de Lás. Ao meu modo de ver, pouco teñen de inadaptados. O tipo escrequeñado da dereita é Vicente Risco, o Himmler galego, non por xenocida evidentemente, pero si por filonazi, antixudeu e, sobre todo, pola súa querencia esotérica. Como o demente líder das SS, Risco chegou a argallar no seu maxín unha Doutrina e ritual da Moi Nobre Orde Galega do Sancto Graal. O compañeiro Francisco Javier González García ten demostrado como a etapa nacionalista de Risco foi un trasunto do ideosistema manexado polo etnógrafo na súa primeira etapa, na que se afiliou á igrexa teosófica, na que se envorcou en leituras sobre as filosofías orientais, na que se adentrou de cheo no ocultismo e na que se debruzou sobre a espiritualidade do budismo. A rentes do Miño debulla o conceito de Karma en artigos en xornais locais, firma colaboracións co pseudónimo Rujú Sahib, aprende o alfabeto devaganari e convértese nun especialista na vida e obra de Rabindrantah Tagore. A pipa do kif fai efeito como se aprecia nos sete números que saen ao prelo da revista teosófica La Centuria, creada en 1917 na antiga Auria. Nun ensaio aquí publicado, titulado, Preludio a una estética futura, afírmase o seguinte no tocante á primeira Verdade Nobre do budismo:
El estado universal de miseria –dijo el Buddha- es la primera verdad. Y la ignorancia de esta verdad es la causa de la miseria. Porque los hombres que ignoran esta verdad, creen que la dicha existe, la desean y la persiguen, y así van de error en error y de caída en caída, ligándose a las cosas objeto del deseo, que entrañan las tres condiciones de inestabilidad, padecimiento y ficción ¿No veis por todas partes el dolor? Dolor es el nacimiento, la vejez, la enfermedad, la muerte. Dolor es la unión a lo que no se ama. Dolor es la separación de lo que se desea.
Imaxino a Risco na solaina da casa de Trasalba, fitando para a vella Lansbriga, con Otero e Cuevillas, reconvertido nun Rambo que loita contra a dor e o sufrimento.

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Segundo os seus apoloxetas, Risco era un profeta. Coma un Spengler galaico escribiu As Tebras de Occidente onde se chantan as bases do seu pensamento racista e totalitario, vendo no celtismo e o xermanismo a rexeneración espiritual de Europa. Por iso Risco seguía tan de preto as pescudas de Cuevillas na década de 1920 cando lle deu a nacida de explorar arqueoloxicamente castros e citanias. Na súa viaxe a Alemaña, da que xurde o monllo de crónicas Mittleeuropa, recolle a súa visita á Buddhistiches Haus. O mesmo fillo de Risco lembraba as verbas do pai cando afirmaba que de non ser católico, tería sido budista.
Para algunhas cousas, é certo que Risco tiña un aquel profético. Nas terras de San Amaro onde se chanta o oppidum de Lansbriga, existe hoxe un dos centros budistas máis importantes de Europa, seica. O lama Gueshe Tenzing Tamding, outro inadaptado, víctima da ditadura chinesa, fuxiu do Tibet e tras décadas de exilio, atopou na aldea abandonada de Ventoselo de Beariz o solar para crear toda unha universidade budista. O rosario laranxa escoa polas dedas da súa mao como un acio de uvas de boa treixadura e de loureiro. A pantasma de Risco quizás participe destas cerimonias. Como bo profeta, el sabía que a vella cidade de Lansbriga viña sendo un Cho Sup Tsang, unha Fonte Inesgotable de Sabedoría.

Fotografías: Museo de Ourense (arriba); encontro de monxes en Ventoselo, de Román Nóvoa (abaixo).

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O Antroido Galego

Los fascistas del amor,1927

Este mércores ás 11:30 impartiremos unha conferencia na Facultade de Letras da UPV en Vitoria/Gasteiz sobre o Antroido galego: política, globalización, identidade e resistencia. Esta actividade está organizada polo Centro de Estudos Galegos.

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