El guardián de Altamira

lasheras

En el imaginario colectivo de numerosas sociedades campesinas europeas pervivió durante siglos la creencia firme en la existencia de unos seres míticos guardadores de tesoros, entes encantados y encantadores identificados siempre con los primeros pobladores del territorio, con unos ancestros no cristianos que habitaban en las cuevas, en los dólmenes, en los poblados fortificados protohistóricos. Estos guardianes del paisaje, estos espíritus, estos genios del lugar, están vinculados directamente con lo que los antropólogos y antropólogas han dado en llamar, precisamente, el sentido de lugar.

La llegada de la Modernidad y del Progreso, la escolarización de los pagani subalternos desde el siglo XIX ha ido minando este rico y variado folklore. Los mouros y mouras de Galicia o los Mairuak vascos fueron poco a poco desvirtuados por nuevas referencias como los celtas, los cartagineses, los romanos, los franceses, los carlistas, los facciosos… La Historia oficial domesticó aquel imaginario mítico. Sin embargo, los yacimientos arqueológicos no han quedado huérfanos y en algunos casos han tenido la suerte de haber acabado en manos de sabios científicos, de representantes del saber moderno que, aún así, consiguen preservar la magia y el sentido primigenio del lugar.

Los arqueólogos y las arqueólogas estamos acostumbrados a ver de frente la materialidad generada por la muerte. Las historias de tumbas, dioses y sabios nos fascinan desde que el Romanticismo campó a sus anchas por aquella Europa decimonónica. Las exhumaciones, en todo tiempo y lugar, nos permiten conocer de primera mano los sentimientos de pertenencia a un sitio, ya sea de orgullosas élites guerreras, de sufridos esclavos, de mujeres invisibilizadas, de entregados funcionarios  o de campesinos anónimos. Más que el tiempo, el espacio, el paisaje y el territorio son los ámbitos en los que la Arqueología se siente más cómoda.

Quizás por todo ello me fascina la especial relación que se crea entre arqueólogos y yacimientos. Relaciones de larga duración que generan sentimientos de identificación, que dan lugar a toda una Arqueología sentimental, así definida por la Psicología contemporánea. Esta estrecha vinculación es muy difícil que se dé en otros ámbitos del saber. No creo que ningún sabio de bata blanca se enamore de ecuaciones matemáticas, de protozoos o de ondas gravitacionales. Sin embargo, la Arqueología vincula a las personas con determinados lugares que acaban por modelar su propia identidad. Conozco arqueólogos que siguen siendo conocidos en el gremio por el microtopónimo de aquel yacimiento al que dedicaron campañas y años de estudio. Este vínculo se conserva, en algunos casos, hasta la muerte. Ahí tenemos el túmulo funerario del hidalgo portugués Martins Sarmento en el modesto cementerio de Briteiros, un mausoleo con la forma de una de las cabañas castreñas que él mandó excavar en la década de 1870 en la citania ubicada al pie de su casa solariega. También me viene a la memoria la tumba del cura croata que dedicó su vida a excavar la vieja ciudad romana de Spalatum en Dalmacia y que quiso ser enterrado en las propias ruinas. Las cenizas de arqueólogos y arqueólogas amigas nutren para siempre la memoria de lugares en los que fueron felices desentrañando sus secretos ocultos bajo tierra.

En el año 2014 tuve la suerte de participar en el proyecto El valor social de Altamira formando parte de un amplio equipo de investigación dirigido desde el INCIPIT del CSIC. Dentro de este marco me pasé dos semanas en el Museo de Altamira releyendo las miles de páginas del libro de visitas para intentar identificar las líneas maestras de la percepción social de la cueva de Altamira por parte de los españoles y las españolas. En aquellas páginas, los más veteranos dejaron constancia del magnífico recuerdo que les había quedado del guardián de la cueva desde los años 20, un paisano llamado Simón y que estuvo a cargo de la gruta durante décadas. El viejo Simón alcanza tintes míticos y se equipara a aquellos gigantes buenos que defendían la cuevas de las amenazas de los intrusos y buscadores de tesoros. Esta imagen se consolidó en la postguerra gracias al Padre Carballo (jesuita gallego y director del Museo de Santander) quien consideró a Simón como una pieza clave en la preservación de la cueva durante la ocupación de los rojos durante la guerra civil:

¿Para qué encomiar la personalidad de Simón de Altamira? Es conocido en todos los países, y han repetido muchos extranjeros que nunca habían conocido un cicerone, un guía que lo superase como tal. Pero conviene, y por eso lo publico, que todos los españoles se vayan enterando de estos acontecimientos, y que, a este modesto empleado, gran patriota, se le rinda el debido homenaje y las merecidas consideraciones a su personalidad.

Pude conocer la historia de Simón y mil detalles más de la historia altamirana gracias a José Antonio Lasheras, director del Museo de Altamira desde 1991. Felipe Criado o David Barreiro ya han agradecido públicamente el apoyo, comprensión y entrega de José Antonio a todos los investigadores e investigadoras del proyecto El valor social de Altamira. Verdaderamente era un placer escucharle, siempre aportando con modestia y elegancia la nota erudita, la referencia desconocida, la anécdota graciosa. Antológicas eran sus historias sobre la manipulación política del arte rupestre de Paraguay o cómo tuvo que lidiar con el modelo de gestión premoderno de la cueva cuando llegó a Altamira. Su sonrisa perenne era una marca de identidad de Altamira.

José Antonio fue el gigante renovado, el guardador de tesoros, el nuevo Simón de la Altamira del siglo XXI. Por siempre y para siempre será el genio del lugar. Descanse en paz.

 

 

 

Categorías: Sin categoría | Deja un comentario

Arqueólogas

Imagen2

Xuntanza do Seminario de Estudos Galegos en Pontevedra (1928)

O desenvolvemento de estudos críticos en diferentes eidos da investigación galega recente vén de reivindicar unha perspectiva de xénero inédita até o momento e que pon enriba da mesa unha doente realidade: o androcentrismo e machismo imperante no galeguismo cultural e político tradicional. Non hai moito, Helena Míguelez viuse envolta nunha polémica encol da figura de Carvalho Calero. Por suposto, a esta xove investigadora caiulle toda a inercia do pasado enriba e o peso da autorictas dos petrucios bos e xenerosos. A certeza desta tese vén dada polas propias declaracións de viúvas de galeguistas históricos, fóra do discurso e marxinadas polos colegas do movemento nacional, como así declarou Antía Cal o ano pasado nunha entrevista en Luces ou cansou de denunciar Amalia, a viúva de Alexandre Bóveda. Tamén vén corroborada se atendemos ao tratamento que se fai das mulleres galardoadas coas Letras Galegas, como aquela María Mariño a quen semellaba que lle escribía os versos Uxío Novoneyra…

Imagen3

Xuntanza do Seminario de Estudos Galegos nos anos 30.

Por suposto, a Arqueoloxía galega e galeguista, en mans durante decenios de homes, frades e fidalgos, non ía ser unha excepción. As fotografías colectivas da Sociedade Arqueolóxica de Pontevedra ou do Seminario de Estudos Galegos non deixan lugar a dúbidas. Eu gosto sobre todo do retrato tirado na xeira do Deza nos anos 30 onde vemos os científicos galeguistas co alcalde de Lalín daquela, posteriormente afusilado. Así e todo, a creación da Facultade de Letras en Compostela na década de 1920 coincidiu coa novidosa incorporación dalgunhas (poucas) mulleres á Universidade. Neste contexto atopamos a primeira dona que adica parte do seu tempo á Arqueoloxía de campo. Estámonos a referir a Pura Lorenzana, compañeira de xeración doutros arqueólogos e historiadores como Sebastián González García-Paz. Pura participou nas investigacions sobre as medorras do Saviñao en campañas financiadas pola Comisión de Estudos en Galicia. Esta muller compartía o nacionalismo católico conservador de Vicente Risco, como podemos comprobar na conferencia que impartiu na sé da Xuventude Católica Feminina de Compostela e que foi publicada en 1931 por Ánxel Casal. Instalada na dereita do galeguismo, a evolución dos acontecementos levouna a amparar o Golpe de Estado feixista de xullo do 36. Profesora de Instituto en Tui e Ourense durante a guerra, exercerá diversos cargos políticos ao servizo do Goberno de Burgos: Depuradora das Bibliotecas Públicas, Delegada Provincial de Frontes e Hospitais e Organizadora dos servizos culturais do Fogar e do Ferido. En 1940 o Ministerio de Guerra do Goberno de Franco concédelle a Medalla de Campaña de Retaguardia por méritos e servizos. Mentres outros ex-colegas morrían nas cunetas ou marchaban ao exilio (Sebastián González García Paz marchou a Puerto Rico), mentres compañeiros e compañeiras docentes eran apartados do seu oficio, Pura Lorenzana fixo carreira na inspección do ensino da Nueva España. Que triste. A primeira arqueóloga galega, de facto, remata como Depuradora das Bibliotecas Públicas. Os libros arden mal (Manuel Rivas dixit).

25

Escavacións n’A Lanzada. Anos 60.

A chegada do nacionalcatolicismo español non vai mellorar as cousas. Velaí temos o retrato dunha reunión do Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento ou as escavacións dos anos 60 n’A Lanzada, onde os esqueletes galaicorromanos eran ollados en fite por un monllo de sabios. Como nos anos 30, o tardofranquismo e maila transición democrática viron a reincorporación da muller á Universidade e á docencia. Na Universidade de Santiago de Compostela comezaban a formarse arqueólogas académicas como Raquel Casal, Mercedes Torres (discípulas de Balil), Josefa Rey (discípula de Luzón) ou Ana Romero Masiá. Esta última desenvolvería durante decádas e até hoxe un importantísimo labor historiográfico vindicando a perspectiva de xénero. Nesta mesma liña traballou dende o CSIC a malograda coruñesa María Dolores Fernández-Posse, autora das poucas publicacións que se poden atopar sobre a muller castrexa á luz da arqueoloxía, por exemplo.

Imagen4

Escavacións n’A Lanzada. Anos 70.

Fóra da academia, pero dentro do ensino, destacou dentro deste contexto de pioneiras o labor aillado e exemplar dunha grande esquencida, a profesora Carme Buxán, faro intelectual desas terras de Deza debulladas polos homes do Seminario de Estudos Galegos. Seguindo o camiño aberto polas papeletas do SEG sobre castros, cubertas por xente como o antedito Sebastián González-García Paz, Carme Buxán leigou á posterioridade unha Guía de castros de Lalín que segue chamando a atención hoxendía.

No laboratorio de Arqueoloxía no que me formei en Compostela, na pequena biblioteca de consulta rápida, había dous libros postos aparte. O primeiro deles era a Carta Arqueolóxica da Provincia de Pontevedra, un volume avellentado procedente dunha libraría de vello que locía aínda a pegada indeleble dos ratos. Canda el, a guía de Carme Buxán, co seu lombo anelado, e que de tanto nos valeu cando andabamos enfrascados nas escavacións arqueolóxicas ao longo do trazado da autoestrada Santiago-Dozón (anos 2001-2002). Na súa introdución, Carme Buxán deixou escrito o seguinte: Sirva [este libro] sobre todo para garantizar a sobrevivencia desas lonxevas testemuñas, pois se o tempo foi respetuoso con elas, non así o foron o desleixo do home, a cegueira dun progreso feito a machado ou a superstición das xentes: o dolmen con gravados de Parada de Alperiz, perdido en parte, polo trazado dunha pista, ou tantos e tantos monumentos espoliados por buscadores de tesouros e mercaderes da nosa memoria colectiva levantan acta de destrozos insubsanables.

Imagen1

Sección de Arqueoloxía e Etnografía do IEGPS a fins dos anos 70.

En 1989 Carme Buxán e a Asociación Cultural O Naranxo adiantábase ao que moitos anos despois se deu en chamar Arqueoloxía Pública e Comunitaria en Galicia. Por segundo ano consecutivo rendeuse homenaxe en Lalín a Carme Buxán, reunión á que non puiden ir ao escangallar un xeonllo. Sirva esta entrada deste noso blogue como rendida homenaxe a esta profesora-arqueóloga pioneira galega.

Categorías: Sin categoría | Deja un comentario

O’Moure

IMG_20150823_131001

O’Moure no centro. Homenaxe aos guerrilleiros de Repil, agosto de 2015.

No ano 1949 a casa d’OMoure, no barrio d’A Ponte, viviu unha traxedia. O petrucio morreu canda outra outra xente nun aparatoso accidente de tráfico. O coche de línea, ateigado naqueles tempos de miseria e racionamento, converteuse nun cadaleito coleitivo. Quedaba coma homiño da casa, con dazaoito anos, o fillo, que correría co mote da casa, até hoxe. Aquel rapazolo admiraba os guerrilleiros que facían parada e fonda en casas de Cereixa. Colaboraba como pinche, como rapaz dos recados, levando cartas (algunhas de amor) e de avisos. Como me comentaba cun aquel húmido nos ollos, o seu preferido entre os maquis era O’ Asturiano. En abril daquel mesmo ano tivo lugar a coñecida como batalla de Repil, no linde entre Cereixa e Chavaga, onde foron acribillados os esgrevios maquis da IIª Agrupación Guerrilleira. A represión que deseguido se desatou conlevou malleiras e cadea para veciños da parroquia. Sen embargo, ninguén do pobo denunciou o Moure. Como en Fuenteovejuna, a xente tapouno. Até que morra sempre acordarei isto da miña xente de Cereixa, comentaba fachendoso baixo a árbore de Cima de Vila onde organizaba unha improvisada tertulia co Xaime d’A Diosa, comigo levantando acta notarial.

Daquela Galicia rural da postguerra, O’Moure seguiu o camiño de alén mar canda gran parte da mocedade da bisbarra. O seu destino: Venezuela. Hai xente que viaxa e o mundo non pasa por eles. Xa o dixera o poeta Celso Emilio trala súa estadía venezolana naquela Viaxe ao país dos ananos. O’Moure non era destes. Dotado dunha notable intelixencia emocional, a súa experiencia americana rematou por modelar a personalidade dun home feito así mesmo. O’Moure era un excelente contador de historias; co seu ritmo pausado, procuraba a verba exacta para definir personaxes e recrear atmósferas, sempre remitindo ao vivido ou visto. Para el a discreción, a veracidade do contado e o respeito aos protagonoitas e interlocutores eran  valores fundamentais. O seus contos da súa estadía venezolana forman parte da nosa memoria oral da emigración.

Cando retornou a Cereixa foi quen de situar a parroquia no mapa en pleno tardofranquismo. El foi quen creou a primeira churrasquería da provincia de Lugo: O’Fogón. Naqueles comezos, a solidariedade interveciñal traballaba arreo. Veciños de par en par, o pan para os comensais do novo restaurante saía do forno do meu avó O’Corenta, n’A Ponte, onde tamén paraba por veces Marquiños, o crouco, o bebé de Isaura e O’Moure. Curiosamente o primeiro grande banquete n’O Fogón tivo lugar nese mesmo ano co gallo da voda de meus pais, unha voda curiosa… algunha vella dubidaba da súa validez porque fora oficiada en galego, e xa se sabe que Deus fala castelán…

Ao pouco da súa inauguración, comezaron a degustar a carne dO Fogón distintas celebridades. De todas elas, a que deixou máis pegada foi a raíña do destape, Roswita Bertahasa Honzca Nadiuska, que en 1976 gravou a película Beatriz no pazo de Tor. A noite da fin da rodaxe, no Fogón, en plena Transición, Nadiuska encandilou un cacique do tardofranquismo, mentres mollaba con graza o chourizo criollo na prebe do churrasco (receita da casa). Esa noite morreu o nacionalcatolicismo na provincia de Lugo.

Esta foi outra cualidade d’O Moure, a súa capacidade para crear un negocio que ía máis alá do produto. O’Fogón foi un espazo de tertulia, de sobremesa, de encontro, de negociación política. A discreción, a educación, a elegancia e o saber estar do dono marcou un fito inigualable na hostalaría daqueles tempos. Comerciais de Valdeorras, Lugo, Ourense, O Bierzo percorrían kilómetros e kilómetros para degustar sobre madeira esas carnes untadas coas clásicas prebes verde e laranxa, marca da casa. Cando estaba eu en 5º de EXB en Pontevedra un día falouse na clase do misterio da receita da Coca-Cola, que as dúas persoas que a sabían non ían xuntas nunca no mesmo avión. Sen saber aínda o que era unha lenda urbana, eu saquei peito e dixen que iso non era nada do outro mundo, que na miña aldea pasaba o mesmo coas salsas d’O Fogón…

O’Moure amaba Cereixa e conseguiu converter O’Fogón nun referente identitario.Alí deu traballo a xeracións de mozos e mozas de Cereixa que se formaron na hostalaría. Mesmo contribuiu a sacar adiante algún rapaz de familias desfavorecidas. Así de grande tiña o corazón, até que lle fallou de tanto usalo. Desfrutaba vendo a mocedade e sempre defendía a idea de que a parroquia estivese unida. Era un placer enorme achegarse a Os Carballos, a súa oficina de campo,  e parolar con el sen ollar o reloxo. Sempre que podìa eu leváballe o último libro editado sobre a guerrilla. A derradeira vez, este verao, foi o turno do volume publicado por Afonso Eyré sobre O ‘Piloto. A última vez que vin O’Moure foi na homenaxe aos guerrilleiros de Repil, en agosto. Estaba realmente emocionado lembrando aqueles tempos.

Vaise paseniñamente a historia viva do noso pequeno mundo: O Xerardo d’Alende, o Xaime d’A Diosa, O’Moure… Din polas terras africanas que cando morre un vello desaparece unha biblioteca enteira. Ben certo é.

Non sei con que xente topará O’Moure alá no Alén. Do que si estou certo é da sorte que ten esa xentiña. Xa o maxino diante dun vasete de viño, asando un churrasquiño mentres conta historias marabillosas aos novos compañeiros

Os Carballos centenarios quedaron orfos  para sempre. A morte rabanou a cerna do seu anxo custodio. Sempre nos quedará a cortiza da súa memoria.

Até sempre, mestre.

Categorías: Sin categoría | 2 comentarios

Alquitara pensativa

rajoy-anuncia
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
Érase un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa.

Mariano de Pontevedra ya no es sólo el Caballero de la Triste Figura. Desde hace unos días disfruta de su nombramiento como Caballero de la Real Orden Serenísima de la Alquitara (sic). Como comentó mi tío Suso O’Corenta cuando se enteró de la noticia:
-“Vaia carallo, os mesmos que nos proíben facer augardente son os que alambican o presidente”.
La Administración que condena a la paralegalidad a los campesinos amantes del aguardiente tradicional es la misma que condecora con alquitaras a la gente de orden. Paradojas del poder galaico a las que estamos acostumbrados en el Fin del Mundo. A su vez, esto de las órdenes etnogastronómicas nos remite a una casposa moda de la derecha gallega que hunde sus raíces en el tardofranquismo. Manuel Fraga Iribarne, desde el Ministerio de Información y Turismo, recreó una Galicia de Guía Everest repleta de castillos convertidos en pastiches, de paradores nacionales con servicio doméstico folklórico, de miradores sobre paisajes idílicos (embalses construidos por el electrofascismo, sobre todo), de fiestas de Interés Turístico Nacional nuevo cuño en las que se emplearon a fondo intelectuales como el exfalangista Álvaro Cunqueiro o el exrequeté José María Castroviejo, galleguistas ambos, claro. El retorno de don Manuel, ya en democracia, dio pábulo a este atlas del horror noventero con órdenes y cofradías de caballeros que adoran vieiras, pimientos y demás familia.
Esta genealogía que hemos esbozado de este tipo de órdenes manducantes nos descubre una faceta nueva de Mariano. En contra de lo que piensan muchos analistas sesusos, el Serenísimo no comulga siempre con los peperos galaicos del birrete. Para estos casos, Mariano se mueve mucho mejor con los de la boina, sobre todo en vacaciones, que es la fase natural en la que se suelta, como una trucha de temporada. Y ahí lo tenemos, como un titán del río Umia, como un Iván Raña de las rutas de senderismo o como un devorador de anguilas, empanadas y lo que se tercie.
2015082619531730790
Lo jodido de la noticia de este nombramiento es el lugar, Portomarín, y el anfitrión, el alcalde, de nombre, Juan Serrano. Portomarín es el símbolo de la explotación totalitaria franquista en Galicia. El embalse de Belesar (al que Franco denominó el Orgullo de España) fue una concesión más del Caudillo a su fiel banquero y colega coruñés Barrié de la Maza. Los efectos colaterales de la presa, ya se sabe, no contaban para los ingenieros franquistas. El pueblo de Portomarín acabó bajo las aguas y se construyó uno nuevo, siguiendo el modelo de poblado de colonización del INC. Como si estuviésemos en el Pueblo Español de Barcelona, ahí está una Plaza Mayor castellana vertebrando el espacio doméstico del nuevo Portomarín. Delirante, demencial, surrealista, como las placas a Franco o a los próceres de FENOSA, considerados como benefactores de la población. Con dos cojones. El alcalde del PP muestra sin complejos este síndrome de Estocolmo. Cuando nombra Caballero a Mariano,Juan Serrano recuerda que el pueblo de Portomarín salió adelante gracias al empuje de los vecinos: Es un poco lo que tú estás tratando de hacer con este país, trabajar duro, y Portomarín te lo tiene en cuenta.
Mariano atendió a los medios de comunicación en el Palco de los Domingos Folklóricos (sic), como no podía ser de otra manera. Después se fotografió con peregrinos, una familia de Primera Comunión, turistas… Ahí recordó que España vive el mejor año turístico de los últimos tiempos. Al ser preguntado por un periodista sobre los últimos acontecimientos en Grecia, el flamante Caballero de la Alquitara, dejó para la posteridad la siguiente frase: La demagogia sobra siempre en cualquier faceta de la vida.
Acto seguido se fue a comer y a jugar una partida de tute en la bodega del alcalde. Ganó, por supuesto. Para algo es el Orgullo de España.

_rajoy_273f70e5

Categorías: Sin categoría | Deja un comentario

Os Guímaros de 1936: camisetas para un tempo prohibido

IMG_20150814_114153
O meu avó Antón de Nogueiras (Cereixa, Pobra de Brollón) describiume coa precisión dun novelista naturalista francés como foran as elecións de febreiro de 1936: Xuntarámonos todos os mozos da aldea na Cruz, na entrada de Nogueiras e decidimos a quen votar. Como as dereitas ían cos ricos e as esquerdas cos probes, pois votamos ás esquerdas, porque nós ser, erámosche probes. Esta certa conciencia de clase no campesiñado da Pobra de Brollón foi o resultado dun proceso de mudanza nas mentalidades na longa duración.
A caída do Antigo Rexime e a instauración do Estado liberal conlevaron a desarmotización das terras eclesiásticas que foron mercadas nas terras de Brollón pola pequena fidalguía e algúns campesiños acomodados. Esta minoría rendista conformou a xente de orde, as familias que detentarían o poder até hai ben pouco. Neste status quo dúas novas realidades viñeron tentar mudar as cousas. Por unha banda a emigración a América, nomeadamente Cuba. Desta bisbarra moita xente estivo na illa do Caribe e de alí algúns pasaron como mao de obra a ergueren a canle de Panamá. O retorno destes neocubanos entre séculos conlevou a chegada da Modernidade en moitos eidos. Velaí están aínda as casas a rentes da estrada de Quiroga a Monforte, co seu cartel enferruxado de desaparecidas casas de seguranza de La Habana… Os indianos coadxudaron na loita anticaciquil de caste agrarista, bastante forte na Pobra de Brollón. De feito, en 1936 gobernaba un alcalde do Partido Agrario Regional Gallego.
Por outra banda, a chegada do tren no último terzo do século XIX trocou a economía local. Xurdiu un novo núcleo de poboación, a Estación, que atraeu negocios fomentados por unha pequena burguesía mercantil local. Doutra volta,os traballadores dos camiños de ferro convertéronse no vagón que transportaba as novas crenzas socialistas. Esa nova realidade foi o xérmolo no que medrou a xeración dos meus avós na Pobra de Brollón.Así pois, a revolución de 1934 tivo a súa pegada na bisbarra. Os rapaces de Cereixa tentaron facer estourar a ponte da estrada, pero fallou a dinamita. Moitos, co medo ás represalias botáronse ao monte. Cereixa (e outras parroquias da Pobra como Veiga ou Santalla) tiñan sona de seren vermellas. De feito, tiñan un bo equipo de fútbol, o Hércules de Cereixa, que locía fachendoso nas camisolas como emblema unha fouce e unha espiga. Cando chegou o golpe de Estado de xullo do 36, as camisetas arderon nas lareiras ou foron soterradas nas airas das casas.
Cando os militares se fan co control da situación, comeza a represión. Varios homes, entre eles o propio alcalde Antonio Reboiro Rodríguez e empresarios locais de ideoloxía republicana, son detidos e acusados de non apoiar o Movimiento Nacional. Seica requisaran armas e fixeran controis nas estradas. Foron afusilados.
Os meus avós e outros veciños de Cereixa estaban nunha lista negra en Lugo. Dela fíxose cargo un capitán criado na parroquia por varias casas, tras quedar orfo de meniño. Este home salvou a vida de moitos ex-xogadores do Hércules. Mentres, a xente de orde da Pobra de Brollón rapidamente botou mao da camisa azul. Con todo, o terror non contou aquí con partidas locais de falanxistas asasinos, a diferenza das veciñas terras do Incio, por exemplo.
Na postguerra, a Pobra de Brollón foi un apoio fidel á resistencia, cunha ampla rede de casas de enlaces que axudaron á alcumada 2ª Agrupación, eliminada o 20 de abril de 1949 en Repil, no linde entre a Pobra e Monforte. Como símbolo da nova vitoria e da segunda vaga de represión, a comezos dos 50 ergueuse na capital municipal a casa-cuartel da Garda Civil: unha fortaleza con torres nas esquinas para acomodar ametralladoras, apuntando sempre ao pobo. Coma un blocao de ocupación nas terras do Rif, para domear os salvaxes rebeldes.
A chegada da esquerda (BNG e PSG) ao poder municipal a mediados da década pasada acabou co medo institucionalizado pola xente de orde na Pobra de Brollón. Por vez primeira, en setembro de 2010 organizouse unha homenaxe oficial ás vítimas da represión feixista. Sonou o himno de Riego e a bandeira republicana lumbrigou no balcón da casa consistorial. Este proceso de patrimonialización da memoria histórica tamén abrangue a guerrilla, coa homenaxe anual que se fai cada abril na casa en ruínas de Repil. Os guerrilleiros, por fin, deixaron oficialmente de seren atracadores.

Publicado orixinariamente en Sermos Galiza, Nº 158.

Categorías: Sin categoría | 1 comentario

Gallego For Ever

obregonivonne_h

Estes días estivais nos que semella non haber novas noticiosas, os medios de comunicación do país prestan atención ao lecer de multimillonarios de orixe galega que aproveitan o verao para desfrutar da súa paisaxe natal. Dous lugares emblemáticos reactualizan o sentimento do retorno en Galicia: a cantina de aldea, co tapete verde inzado das fichas do dominó, e a adega. O franquista Manuel Fraga coñecía ben o capital simbólico destes dous espazos identitarios. Os ricos galaico-mexicanos de Avión gozan de toda esta escenografía ao sopé da Dorsal Meridiana Galega dende hai décadas. Pero non son os únicos. Na Ribeira Sacra xorden novas escenografías do lecer.

O indiano trunfador, como bo galaico, ten as branquias humedecidas da morriña, ten un aquel especial, unha angueira petrucia pola auga do río. É todo un xacio da saudade. Dos tempos prerromanos herdamos ese culto aos cursos fluviais que nos levou dende a Prehistoria a guindar espadas na desembocadura dos ríos, a render culto a deusas como Navia. Na Ribeira Sacra, o Sil convértese en paisaxe identitaria para o indiano galaico-venezolano residente en Miami. Fachendoso defensor da súa terra convida aos amigos americanos, paisanos e familiares a un paseo polo canón do Sil. Unha comitiva de Ferraris, Porsches e Maseratis debuxa unha serpe multicolor pola vella estrada de Monforte a Castro Caldelas. O malecón do catamarán reconvírtese nunha parada de boxes improvisada. O barco agarda con todo preparado. Na tardiña, as pirámides de percebes comezan a esmorecer e entran os músicos por estribor. A barriga farta, tambor e gaita. Entre os convidados nesta enxebre barcaza viaxa un galego de Nova Iorque, asiduo do restaurante antichavista El arepazo en Miami. Corre co mote de Gallego For Ever. Todo un artista. Cun riso teatral, Gallego For Ever está feliz sucando o Sil. Produtor de cinema, asegura que vén de mercar os dereitos para facer unha película que amose a historia das quiosqueiras de Ribadavia que axudaron a evacuar xudeus para Portugal nos anos da 2ª Guerra Mundial. Conta coa financiación de descendentes daquela xente, millonarios na cidade de Woody Allen, pero que non esquecen. Coa enésima copa de godello na mao, brinda polo filme no que, segundo di, convencido, van actuar Catherine Deneuve… e Al Pacino.

Outro navegante é o tío do organizador da festa, un home emigrado a Venezuela na década de 1960 a quen alcuman O Barquisimeto, porque nada máis chegar perdeuse e acabou nesa cidade do occidente do país. Na emigración páganse os erros. O Barquisimeto presume de ter tratado a todos os presidentes venezolanos dos últimos corenta anos. É un bo home que está enfermiño. Nun intre dado comezou a sentirse mal, e rematou a festa. Os músicos deixaron de tocar. A golpe de chamada, un helicóptero aterrou para levar ao Barquisimeto a unha clínica de Ourense. Aquí foi onde se puido ver a grandeza do galego emigrante. Cando o home era evacuado, aínda se revirou e protagonizou un xesto inesquecible, propio do director da orquestra do Titanic. Co mao armada en formato placet ordeou aos músicos, cerimonioso: Chamos, sigan tocando!

Con xente así é difícil que Galicia afunda, malia eses políticos roedores que sempre abandonan o barco a tempo.

P.S. Publicado orixinariamente no Galicia Confidencial, o 9 de agosto de 2013.

Categorías: Sin categoría | Deja un comentario

Outro Día das Letras Galegas

letras-gallicianas

Eu gosto das historias de veterinarios e médicos que traballan no rural. Xente apegada á terra que percorren cada día, facendo centos de kilómetros, rozando as corredoiras do tempo. Individuos cunha notable intelixencia emocional que lles permite apreixar a sensibilidade duns clientes que se resisten a deixar de ser, labregos e gandeiros “pagani”. Moitos destes menciñeiros-científicos son verdadeiros intelectuais, curiosos rebezos que non só operan animais e persoas (desculpade a redundancia), senón que tamén moitas veces se convirten en etnógrafos dun mundo que se vai, e mesmo en escritores de boa pruma, nun galego propio dos que mamaron esa lingua dende meniños.

Vouvos falar de dous destes intelectuais, falecidos hai tempo, pero cos que topei nos últimos anos en pescudas de diferente caste. A primeira delas refírese a un veterinario ourensán, o autor dramático máis representado na historia do teatro galego. As súas obras son costumistas e folklorizantes e non son valoradas pola elite que decide cal é o canon galego. Eu sempre recordo unha entrevista a Santiago Segura na que o xornalista se sorprendía do éxito das películas de Torrente. O director de cinema respostou con sorna: “é que eu teño un gosto moi popular”. O noso veterinario comprendía perfeitamente a psique dos paisanos, tiña un gosto moi popular e compoñía obras de teatro que abordaban os conflitos do rural, con personaxes perfeitamente caracterizados: o indiano, o labrego retranqueiro que se enfronta á cidade, o crego e as súas queridas, etc… Este veterinario, Xavier Prado, corría co mote de “Lameiro”. Tradicionalista católico, participou na peregrinaxe dos cristiáns de Nós a Compostela. Firme defensor do rexeneracionismo e da loita anticaciquil agrarista, abrazou con entusiasmo a ditadura de Primo de Rivera. Cando chegou o golpe de Estado, estivo do lado da Cruzada, como non podería ser doutro xeito. No arquivo da Real Academia Galega gárdase parte do legado documental deste home, cedido pola familia. Alí puiden ler cartas que enviaba un seu fillo dende a fronte de Asturias. O estilo narrativo do rapaz e a súa visión da Asturias “roja” permite comprender perfeitamente o ambiente ideolóxico que se debía vivir na casa de Prado Lameiro. Eu firmo para que lle adiquen un día das Letras Galegas. Se o criterio vai por ferrados de obra producida e galego, este home é o puto amo do teatro galego xa que escribiu ducias e ducias de pezas dramáticas que inda se representan nos centros sociais das parroquias galegas. Ben o merece ou? Ademais, como non conta para nada a súa figura, senón a obra, a quen carallo lle importa que apoiase dúas ditaduras consecutivas?

A segunda das investigacións procuraba información para deseñar un museo en homenaxe aos canteiros de Cuntis, que nunca se levou a cabo. Este gremio, coma moitos outros, contaba cunha lingua propia, o latín dos “arginas”, unha mistura na que conflúen diferentes idiomas, entre eles o propio euskera. O médico de que vos falo, bo coñecedor das contornas rurais de Pontevedra e da terra de Montes (berce de canteiros) foi o autor dun remedo de diccionario no que recolleu abundante léxico desta lingua gremial. Os manuscritos gárdanse no Arquivo do Museo de Pontevedra. Este mesmo home chegou a colaborar co Seminario de Estudos Galegos, publicou artigos na revista Nós e foi seguidor da escola etnográfica de Vicente Risco. Despois da guerra, este intelectual seguiu escribindo sobre a medicina popular en Galicia.

Topei con este tipo tras entrevistar o avó dun coñecido meu, que participara na guerra civil no bando nacional. Sendo un rapaz, e antes de marchar á fronte, o avó do meu amigo prestou servizos de control de estradas na Guardia Cívica de Pontevedra, un grupo paramilitar encargado da orde tralo golpe de Estado. No arquivo persoal do avó do colega puidemos ver un certificado de boa conduta, firmado polo responsable da Guardia Cívica, que non era outro que Víctor Lis Quibén, o médico rural do que vos falo. Lis Quibén formou parte do somatén na ditadura de Primo de Rivera, foi cofundador de Falanxe en Pontevedra e deputado por Renovación Española. Co golpe de estado liderou esa Garda Cívica, un grupo paramilitar que cometeu crimes con impunidade absoluta durante case un ano. Lis Quibén foi autor material e intelectual de múltiples asasinatos. Fixo o traballo sucio para os que controlaron o poder durante corenta anos. A cidade de Pontevedra deulle as costas pasada a postguerra e inda o mais vellos o recordan sempre só nos cafés e na Alameda.

Eu firmo onde sexa para que lle adiquen o Día das Letras Galegas a Víctor Lis Quibén. Dacordo cos criterios seguidos pola RAG podería ser un bo candidato. A estas alturas dá igual que escribas ferrados de papeis en galego ou teñas unicamente un par de artigos na revista Nós. Este era un intelectual dos bos, que apreixaba a cultura espiritual do pobo galego, que se interesou polo saber ancestral do campesiñado. Un galeguista, vamos. E como dá igual a vida dos persoeiros, a quen carallo lle importa que este tipo fose un asasino en serie e un dos artífices materiais da camada de sangue inocente sobre a que se chantou unha ditadura feixista? O importante é a obra. Eu estaría feliz por ver aos nenos e nenas dos colexios de Galicia coñecer de primeira mao o labor intelectual deste grande da cultura galega. Como se fai en Franza cos literatos e intelectuais colaboradores do nazismo e en toda Europa. Nun día como o das Letras Galegas, nunha xornada de civismo e de facer país, a figura de Lis Quibén escintilaría coma unha estrela. Un exemplo de valores cidadáns e democráticos para as futuras xeracións de galegos e galegas. Un galego coma ti.

Solicito á Real Academia Galega teña en conta esta candidatura, polo ben de todos nós e do país. Precisamos académicos, fachas e fachos, que nos guíen, inda que semellen extraterrestres.

[Publicado orixinariamente no Galicia Confidencial]

Categorías: Sin categoría | Deja un comentario

Áspero Mundo

aspero mundo 5

En el recorrido establecido por el Chaco Canyon, un anuncio se repite a la vera del sendero, recordando al visitante una ley federal que prohibe depositar cenizas de difuntos en este yacimiento arqueológico. La única tumba contemporánea que hay es la del expoliador y furtivo que acabó siendo asesinado por los locales Las ruinas de los poblados que se van sucediendo forman parte de todo un áspero mundo, mero remedo material de lo que fue, un escombro tenaz que lucha contra el viento. En algún caso la monumental arquitectura doméstica, en pie durante siglos, orgullosa, pereció en las últimas décadas bajo los titánicos bloques desprendidos de la pared de los barrancos.

aspero mundo 1

Esta visita a New Mexico me ha permitido recuperar la obra de un poeta tremendo, Ángel González (1925-2008), aquel niño asturiano que enfermó de tuberculosis en el Bierzo del hambre y la guerrilla de la inmediata postguerra. Un republicano que nació bajo un Rey y murió bajo otro Rey. Fue profesor de Literatura española en la Universidad de New Mexico, en donde se jubiló en 1993. Un tipo que dejó versos eternos, como estos del poemario Áspero Mundo:

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento…

aspero mundo 3

Categorías: Sin categoría | Deja un comentario

En las orillas del SAR

el_delirio_cover_flat_l
A paz dos estadounidenses cos indios Pueblo conlevou marchas da morte de centos de kilómetros, de homes, vellos, mulleres e nenos cara a reserva de turno. Grupos étnicos inimigos compartindo espazo. Unha xenial idea. Esta prática xenocida insírese nun brutal proceso de deshumanización do salvaxe subalterno, unha discriminación brutal que fixo xurdir xa a fins do século XIX asociacións relixiosas de carácter paternalista. Con boas intencións, estas entidades, estes internados, tiveron unha misión clara: converter esta xente en cidadáns norteamericanos, con nomes en inglés, roupas e deuses de brancos.
Mentres se remataba con estas culturas, paradoxicamente comezaba o interés antropolóxico por estas comunidades. Fósiles arqueolóxicos dun pasado que nunca voltaría.
celebrate_exhibit_photograph_a3_l
celebrate_exhibit_photograph_a5_l
Estando nestas chegaron a Santa Fe dúas irmás, fillas dun magnate multimillonario de Nova Iorque: Amelia Elizabeth White e Martha Root White. Mulleres liberadas de clase alta, viaxadas e cultas, nos tolos anos 20. Cando vexo as súas fotos non podo deixar de pensar en Matilda Ruth Anderson, en automóbil pola Galicia dos anos 1920, tirando fotos aquí e acolá. Nunha viaxe por España, ambas as dúas White perdéronse por Sevilla adiante e deron en preguntar polo seu hotel nun bar de vello alcumado El Delirio.
Ese foi o microtopónimo escolleito polas White para dar nome a un complexo arquitectónico que mandaron construír ás afóras de Santa Fe a mediados dos anos 20. Toda unha escenografía neopueblo xerada polo maxín dunhas millonarias. O mesmo facían en España indianos retornados, coma os irmaos Naveira en Betanzos, onde chantaron ese delirio chamado O Pasatempo, ou o conde Cabanelas n’A Lama, co seu poboado ideal en Covelo, ou Horacio Echevarrieta en Getxo coas galerías de Punta Begoña. Utopías, soños, prestixio, poder.
la foto 3 (1)
O mecenado das White converteu El Delirio en acobillo de artistas e intelectuais. As fotografías da época amosan unha realidade delirante, con xornadas de caza aristocráticas do raposo ao estilo británico en pleno deserto de New Mexico, ou festas nas que figurantes aparecían caracterizados como indíxenas. O amor pola Arqueoloxía de Elizabeth fixo que en 1972 cedese El Delirio á School for Advanced Research. Dende aquela acolle biblioteca, residencias de investigadores e seminarios sobre temas de Antropoloxía americana. Pendurados das paredes temos retratos dunha morea de clásicos que durmiron e partillaron entre estas paredes: Flannery, Geertz, Binford… As fotografías dos diferentes seminarios van amosando a evolución da disciplina: da New Archaeology medioambientalista e funcionalista dos anos 70 ao xiro lingüístico e simbólico, a entrada das comunidades locais nos anos 90, as antropoloxías críticas do século XXI…
la foto (94)
Nestes USA as entidades de investigación e universidades viven sobre todo das aportacións privadas e do mecenado, unha cultura aumida que leva incluso a empresas a adoptaren medianas (isto é certo) e espazos públicos. Pensándoo ben esta é unha boa opción para Galicia: a un empresario galego non o convencerás para adoptar un monumento, pero outra cousa sería adoptar unha rotonda, cun dolmen, menhir ou un busto a escala da súa cachola.

Categorías: Sin categoría | Deja un comentario

Un Pueblo es, un Pueblo es

DIMG_2350

Eu sempre pensei que de realismo máxico nada, que todo o que contaba García Márquez en Cien años de Soledad era certo. Acordádevos do esquelete de aquel soldado español con casco e todo? Pois velaquí a evidencia arqueolóxica malia que en New Mexico. Un labrego descendente de colonos atopou sachando este casco, decorado a xeito apotropaico cunha figura de Cristo na cruz, feita á navalla. A epopea española por estes lares manda truco. Nun listado que se conserva dos aventureiros que formaban parte da expedición do Adelantado Juan de Oñate, aparece consignada a súa orixe; por suposto sempre había un galego que non se sabía se subía a Alta California ou baixaba á Baixa California, de aí que apareza o seu nome, e despois, entre interrogantes, ¿Galicia? Pero as sorpresas continúan. Imaxinade que Décimo Xunio Buto, no seu avance cara ao Lethes, fose deixando da súa mao graffitis nas rochas, dando conta da súa fazaña conqueridora. Pois iso é o que aquí acontece. Os conqueridores españois poñendo por escrito as cousas claras. Da outra banda, os diferentes grupos étnicos agrupados nos Pueblo, tamén deixaban en petroglifos consignado o paso destes homes diabólicos.

la foto (6)

la foto (7)

O modus operandi colonizador español nestes casos foi creando certa animadversión entre os grupos locais. A fins do século XVII ten lugar a grande revolta dos Pueblo. Non andaron con tonterías. Uns cantos misioneiros foron queimados vivos, ao máis puro estilo inquisidor. Os símbolos cristiáns foron destruídos. As escavacións arquelóxicas no Pazo do Gobernador en Santa Fe fornecen maís evidencias a este respecto. Velaquí vedes una anaco de campá de bronce, escarallada pola furia dos colonizaados. Por unha vez na historia, a Casa do Gobernador convertiuse na Casa del Pueblo.

IMG_2348

Categorías: Sin categoría | Deja un comentario

Blog de WordPress.com.